Discurso Presidenta JS, Nicole Cardoch Ramos, en Aniversario 82 Juventud Socialista

Estimadas compañeras y compañeros:

Primero, quiero agradecer muy cordialmente a todas las autoridades, compañeros y compañeras, amigos de la Juventud Socialista de Chile que nos acompañan hoy en la celebración de un año más de vida.

Pero especialmente, quiero saludar a los cientos de jóvenes socialistas que nos acompañan hoy, nuestros representantes del Comité Central, sus dirigentes estudiantiles, sociales y sindicales que han acompañado nuestra gestión y ensanchan las filas de la casa de la izquierda. Gracias por estar aquí, en momentos de intenso trabajo en época electoral.

Agradezco el espacio de encuentro entre compañeros y compañeras para recordar un poco lo que han sido estos 82 años de historia, pero también para tomar un nuevo aire para enfrentar los desafíos del momento histórico que vive la izquierda en nuestro país.

Como dirigenta he dado cuenta de la preocupación que la Juventud Socialista de Chile ha puesto en las disputas del mundo popular, de las y los excluidos, de los perdedores del modelo impuesto a sangre y fuego por la dictadura militar y que nos ha entregado una realidad que poco a poco hemos ido transformando.

Porque nosotros creemos que las y los jóvenes no son los líderes el mañana, sino que los líderes de hoy.

Porque sí, la Juventud Socialista está compuesta por estudiantes, pero también por jóvenes que exigen tener derecho a mejor salud, que bregan por asegurar condiciones de vivienda y trabajo digno, además de espacios para la cultura y las artes que son de tan difícil acceso para muchas de nuestras familias, vecinos, compañeros.

Hoy día, se suele reclamar a nuestra generación por su desafección con la política y el servicio público, pero es necesario hacer un alto y generar una real apertura de más espacios de participación, donde los jóvenes podamos sentir nuevamente aprecio y responsabilidad cívica por nuestro país.

Porque hoy el acercar a los jóvenes a la actividad política tiene muchos obstáculos y nosotros somos los primeros en constatarlo en el territorio, en nuestros frentes estudiantiles y organizaciones sociales. El principal de todos esos obstáculos: la gran falta de confianza en aquellos que realizamos esta actividad como labor fundamental de nuestra vida.

Y la pregunta que muchos intentan  responder día a día es cómo resolver este problema, como impedir que nuestra actividad se vuelva intrascendente para la ciudadanía y que la política esté por sobre las diversas esferas que sancionan la vida en comunidad. Porque se cuestiona a los políticos, pero poco al sistema económico imperante o a la alarmante concentración de los medios masivos de comunicación.

Bueno, la verdad es que no creo en una única fórmula para atacar este problema, pero si confío en que dar confianza en un proyecto transformador y vanguardista a nuestro país puede ayudar a salir de esta esfera de excesiva desaprensión de los procesos democráticos.

Porque creo que hoy es necesario seguir dotando de épica la acción política en nuestras filas. Que prime en nuestros análisis el bien común y volvamos a querer ser políticos, a tomar las decisiones difíciles y afrontar el debate de manera honesta y firme. Porque el presente vergonzante nos obliga y porque la historia de Allende y Lorca pesa sobre nuestros hombros.

El Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet así lo ha demostrado, como nos comentaba un poco nuestra compañera Ministra. Un esfuerzo político sin precedente alguno en nuestra historia y que no acaba aquí, sino que prevalecerá en generaciones futuras de jóvenes que han aprendido a vivir en un país que garantiza sus derechos.

Hoy, compañeros y compañeras, hay que volver a reconocernos como actores principales en el debate público y dejar que el cortoplacismo y el egoísmo reinen en la sociedad. Debemos ponerle freno a que los fantasmas del pasado retornen en obstaculizadores del avance de las transformaciones sociales.

Porque tenemos que poner con fuerza y de manera institucional, un dialogo al interior de nuestro Partido que cierre filas contra aquellos que no cumplan con los estándares éticos y morales de lo que ser socialista significa. Que no se indignen constantemente frente a la desigualdad y hagan todo lo posible por cambiar nuestras diversas realidades.

En nuestras filas siempre ha primado la profunda convicción política de creer en un Chile distinto, en el anhelo de hacer un Chile más justo e igualitario. Luchar, sin miedo y sin violencia.

Por eso, frente a ustedes, compañeros y compañeras de todo Chile, me comprometo a seguir empujando este proyecto colectivo, esta mirada de un nuevo Chile que queremos encuentre cada día más eco en nuestra juventud. Porque estoy orgullosa de ser socialista, con la gran responsabilidad que conlleva en el actual devenir histórico.

Como política, joven y mujer, me gustaría invitarlos a trabajar unitariamente para que el destino de Chile lo empecemos a construir no negándonos, sino que consolidando la senda que trajo de vuelta la democracia al país, la que tiene hoy a más de 200 mil estudiantes cursando estudios superiores de manera gratuita y la que permite que las mujeres nos hayamos podido tomar el poder conquistando más y más espacios de representación y sentido en la política.

Los llamo, jóvenes socialistas, a redoblar los esfuerzos en nuestros próximos desafíos. A no olvidar por qué militamos en la casa de la izquierda, a no bajar los brazos ante los obstáculos y a confiar en que estamos en la senda correcta, en que ustedes son el ejemplo de lo mejor que tiene el socialismo chileno y que no podemos retroceder de lo conquistado.

Porque no podemos permitir que la salud siga estando condicionada por el pago que pueden realizar los usuarios, no debemos tolerar la enorme diferencia entre los que ganan más y los obreros de una empresa, la increíble segregación urbana. Sin miedo, debemos indignarnos la nula inter-relación social entre las clases sociales, que los ricos vivan, estudien, se atiendan y convivan sólo con ricos, y ¿la “clase popular, qué?

Es por eso que nuestra lucha no es menor. Se debe derrotar la desigualdad en todas sus formas y expresiones. Porque aquellos que no problematizan la desigualdad son aquellos a los que les acomoda vivir en un mundo como este.

Por eso, nos comprometemos hasta el último día de Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet a defender y promover las reformas. Y a estar codo a codo junto a nuestro abanderado Alejandro Guillier para profundizar el camino de estas transformaciones, las que han traído justicia e igualdad a nuestro pueblo.

Nos comprometemos a trabajar incansablemente por nuestras candidaturas parlamentarias para seguir transformando las vidas de nuestras comunidades, a apoyar de manera especial y muy sentida a aquellos cuadros jóvenes que valientemente tomaron el desafío: a nuestra querida ex presidenta de la Juventud, Karina Delfino y a los compañeros Juan Santana y Daniella Ciccardini. Así como también nuestros candidatos a Consejeros Regionales en todo el país.

Porque no estamos solamente para hablar en simple retórica, debemos actuar a través de hechos concretos y palpables. Por estos, la ciudadanía deberá decidir.

Estamos a rescatar el legado de los mejores de los nuestros, con el lema de hacer una sociedad justa e igual. Tal como dice nuestro himno joven, ha sido un privilegio encontrarnos, hermanos, construyendo un mañana mejor; vida y sangre del proletariado desterrando por siempre el dolor.

Por nuestra historia, de la que no renegamos y que aceptamos con sus dificultades y aciertos. Por el presente que sabremos sortear con convicción, transparencia, dedicación y amor para servir a otros. Compañeros y compañeras, sigamos adelante.

Gracias.

Nicole Cardoch Ramos

 

Presidenta

 

Juventud Socialista de Chile

 

 Santiago, 4 de Noviembre de 2017